La Melatonina en la Inflamación

Descubierta en 1958 por Lerner y Colbs, como una hormona de la glándula pineal, se relacionó inicialmente con el control de los ritmos circadianos, incluyendo la reproducción estacional, el control del sueño/vigilia, los ritmos de neurotransmisores cerebrales, y los ritmos endocrinos, entre otros.

Con la identificación de su producción extrapineal, inicialmente en el intestino para posteriormente encontrar que se sintetiza en todos los órganos y tejidos de nuestra economía, se descubren también nuevas propiedades de la melatonina, incluyendo su actividad antioxidante, antiinflamatoria y reguladora de la homeostasis mitocondrial.

Son esas propiedades las que nos llamaron la atención y, en 1999, publicamos el primer trabajo científico demostrativo de la capacidad de la melatonina para prevenir el shock séptico y fallo multiorgánico en un modelo experimental de sepsis en ratas.

A ese primer estudio siguieron otros en los años 2000 y 2003, que identificaron la mitocondria como diana importante de la melatonina en la sepsis, donde ejerce unas funciones fundamentales para restaurar su función. Muchas otras publicaciones siguieron a estas iniciales, que están incluidas en la sección de publicaciones de esta web.

De esos estudios concluimos que la melatonina tiene unas propiedades antisépticas realmente espectaculares, con capacidad para controlar la respuesta inmunitaria exagerada de la sepsis, recuperar la función mitocondrial y producción de ATP requerida para que las células puedan volver a funcionar normalmente, y contrarrestando el estrés oxidativo típico de la sepsis que causa daña a macromoléculas como lípidos, ácidos nucleicos y proteínas, recuperando la normalidad de sus funciones.

Como consecuencia de esos efectos de la melatonina, los animales se recuperan del estado de shock séptico y fallo multiorgánico, aumentando significativamente la supervivencia en más de un 50%.

Ya más recientemente, en 2015, evaluamos cómo actúa la melatonina en diversos modelos transgénicos de ratones sépticos. Hemos demostrado que la alta eficacia antiinflamatoria de la melatonina se debe a que es la única molécula capaz de frenar las dos vías de la inmunidad innata que se disparan de manera exagerada en la sepsis, la vía clásica de NF-κB y la vía recientemente identificada del inflamasoma NLRP3.

Nosotros demostramos por primera vez la existencia de esa doble activación inflamatoria, y cómo la melatonina frena ambas vías, por mecanismos diferentes, de ahí su elevada potencia antiséptica.

Esos resultados espectaculares demostraron que la melatonina es el único fármaco activo frente a la doble activación de la inmunidad innata en la sepsis, y han servido de base para su aplicación en el ensayo clínico que hemos realizado, demostrando la misma eficacia en pacientes que en los animales de experimentación.

Podemos decir, por tanto, que hemos conseguido el principal objetivo de la investigación científica, que es l traslación desde el laboratorio a la clínica, para poner en manos del médico una herramienta terapéutica de primer nivel frente a la sepsis.