¿Por qué la Melatonina?

Nuestro interés es la melatonina porque reúne una serie de características que la hacen de excepcional importancia terapéutica. Entre ellas están:

  • Se produce endógenamente, por lo que no introducimos una sustancia extraña al organismo.
  • Es un excepcional antioxidante y antiinflamatorio, además de cronobiótico.
  • En función de la dosis, obtenemos efectos terapéuticos diferentes sin interferencia entre ellos. Por ejemplo, si a una dosis dada corregimos un problema cronobiótico (como el insomnio), y necesitamos una dosis más elevada para tratar en el mismo paciente un trastorno mitocondrial, estas dosis elevadas ya no van a interferir para nada en el sueño, que se mantiene perfectamente restablecido.
  • La melatonina se puede usar por el día, ya que aún a dosis elevadas no produce somnolencia y mucho menos sueño. Este efecto se debe a que por el día existe una inhibición de los receptores de melatonina, que son los que se activan para regular el sueño.
  • No tiene efectos secundarios de importancia, por lo que la seguridad de su uso es muy alta.
  • La biodisponibilidad de la melatonina es relativamente elevada. No obstante, tras su administración oral, y a consecuencia del efecto del primer paso, el hígado metaboliza al menos el 50% de la melatonina, por lo que la que pasa a la sangre de manera efectiva se reduce significativamente.
  • Por este motivo, la vía de administración parenteral se hace ideal para aquellas situaciones en las que queremos que la melatonina alcance unos niveles más altos de melatonina más rápidamente. Tal es el caso de pacientes con sepsis que, además, no pueden recibir el tratamiento oral.
  • No obstante, la solución de melatonina también puede usarse por vía oral, y es especialmente útil en aquellos casos con problemas de deglución y que no requieran administración parenteral.
  • La vida media de la melatonina en plasma es de 30 min, lo que evita su acumulación en el organismo.